
ESG son las siglas inglesas de Environmental, Social and Governance: los tres ámbitos con los que se evalúa una empresa más allá de sus resultados financieros. En español se usa también el acrónimo ASG (Ambiental, Social y Gobernanza), que significa exactamente lo mismo. Los informes ESG son el proceso con el que una organización mide y publica ese desempeño. En este artículo puede leer qué significan los tres pilares, cómo elaborar un informe en seis pasos, si su organización está obligada y qué errores se cometen con más frecuencia.
¿Para quién es esto? Desde el paquete Ómnibus, la obligación de informar se ha reducido considerablemente y la mayoría de las pymes queda fuera. Este artículo se dirige por tanto a dos grupos: las grandes empresas que sí deben informar, y las organizaciones que no están obligadas pero a las que se les pide de todos modos, por un inversor, un banco o un cliente grande. Si pertenece al segundo grupo, los pasos son los mismos pero el alcance lo decide usted. Tenga en cuenta además que los umbrales de este artículo son las normas de la UE; fuera de la Unión se aplican otros regímenes.
¿Busca algo más concreto? Si lo que le interesa es la normativa en sí, lea qué significa la CSRD para los empresarios. Si solo quiere saber cómo se monta un informe, vaya directamente a los seis pasos. Y si duda de si es obligatorio para usted, el ejemplo práctico responde a eso.
Índice
- ¿Qué significan los tres pilares de la ESG?
- Los orígenes de la ESG
- Legislación ESG: de la CSRD al paquete Ómnibus
- ¿Debe informar su organización? Dos ejemplos
- ¿Qué son los informes ESG?
- Por qué importan los informes ESG
- ¿Cómo se elabora un informe ESG en seis pasos?
- Errores frecuentes en los informes ESG
- Alternativas a la ESG
- Qué aporta la gestión digital de facturas a su informe ESG
- Preguntas frecuentes sobre la ESG
- Conclusión
¿Qué significan los tres pilares de la ESG?
- Environmental (ambiental): emisiones de CO₂, consumo de energía y agua, gestión de residuos y biodiversidad.
- Social: condiciones laborales, derechos humanos, diversidad e inclusión, seguridad del cliente e impacto en el entorno.
- Governance (gobernanza): ética empresarial, transparencia, estructura de gobierno y cumplimiento normativo.
La ESG no es una palabra de moda. Cada vez más inversores, clientes y reguladores evalúan a las empresas por estos tres pilares, y por eso se ha convertido en una parte esencial de la gestión empresarial actual.
Los orígenes de la ESG
La ESG surgió de la necesidad de evaluar a las empresas de forma más amplia que solo por sus resultados financieros. En los años sesenta los inversores empezaron a fijarse en la inversión ética, una tendencia que dio lugar a los criterios ESG de la década de 2000. El término se generalizó cuando las Naciones Unidas lanzaron los Principios de Inversión Responsable (PRI) en 2006, hito que suele considerarse el momento en que la ESG entró en el vocabulario financiero.
Legislación ESG: de la CSRD al paquete Ómnibus
Situación en 2026: la ESG está cada vez más regulada, pero la dirección se ha ajustado en el último año. En Europa, la Taxonomía de la UE determina qué cuenta como actividad sostenible, y la Directiva sobre Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) sustituyó a la anterior NFRD con normas más estrictas. Con el paquete Ómnibus I (Directiva UE 2026/470), la Unión Europea redujo después considerablemente el alcance de la CSRD.
En concreto, la obligación de informar se aplica ahora sobre todo a grandes empresas con más de 1.000 empleados y más de 450 millones de euros de facturación, y los plazos se han aplazado: las grandes empresas cotizadas informan desde 2025 y otras grandes empresas que entran de nuevo en el ámbito lo hacen por primera vez en 2028, sobre el ejercicio 2027. Para las empresas que quedan fuera del ámbito obligatorio pero a las que igualmente se les piden cifras, existe la norma voluntaria VSME como vía más ligera. Por tanto, muchas empresas medianas que antes habrían entrado en el ámbito de la CSRD quedan fuera de la obligación, aunque bastantes siguen informando porque sus inversores o socios de la cadena de suministro se lo piden.
¿Debe informar su organización? Dos ejemplos
Los umbrales son acumulativos: hay que cumplir ambos. Eso marca más diferencia de lo que se espera. Dos organizaciones a modo de ilustración:
| Organización A | Organización B | |
| Empleados | 1.200 | 900 |
| Facturación | 600 millones € | 700 millones € |
| ¿Por encima de 1.000 empleados? | sí | no |
| ¿Por encima de 450 millones €? | sí | sí |
| Obligación de informar | sí | no |
La organización B es mayor que A en facturación, con 700 millones de euros, y sin embargo queda fuera de la obligación con 900 empleados. Eso no significa que B se libre: si B suministra a A, A le pedirá sus cifras para su propio informe de cadena de valor. Así es como la obligación alcanza a empresas que formalmente quedan fuera. Verifique su propia situación con su asesor, porque existen reglas adicionales para grupos y para empresas cotizadas.
¿Qué son los informes ESG?
Un informe ESG es el proceso por el que una organización mide, analiza y publica su desempeño ambiental, social y de gobernanza. Mientras que las cuentas anuales muestran lo que una empresa ganó, un informe ESG muestra lo que consumió, cómo trata a sus personas y cómo está gobernada. Esa información puede publicarse en una memoria de sostenibilidad aparte o integrarse en el informe anual.
Por qué importan los informes ESG
Ahora que el ámbito obligatorio se ha reducido, para muchas organizaciones los motivos para informar son más comerciales que legales. Los inversores, los clientes y los socios quieren saber hasta qué punto una organización está preparada para el futuro, y por eso la pregunta aparece en licitaciones y condiciones de financiación incluso en empresas que no están obligadas a publicar nada. Además, informar obliga a concretar la sostenibilidad: objetivos, cifras y avances en lugar de intenciones. Por tanto funciona como instrumento de gestión, y un relato bien fundamentado ayuda también en el posicionamiento y en la captación de personal.
¿Cómo se elabora un informe ESG en seis pasos?
Un informe ESG se elabora en seis pasos: definir el alcance, identificar las fuentes de datos, elegir un estándar, hacer una medición de partida, informar y verificar. Los tres primeros son decisiones que se toman una vez; los tres últimos se repiten cada año. Por paso puede leer a continuación qué hace y qué tiene en sus manos al terminarlo.
1. Defina el alcance con un análisis de materialidad
No todos los temas ESG son relevantes para su organización. Un análisis de materialidad determina cuáles lo son, y funciona en dos direcciones: qué impacto tiene su empresa sobre las personas y el medio ambiente, y qué riesgos y oportunidades financieras le generan los temas de sostenibilidad. Eso es la doble materialidad. Involucre a las partes implicadas: empleados, clientes, proveedores y financiadores. Resultado: una lista corta de temas sobre los que informará y una justificación de lo que queda fuera.
2. Identifique sus fuentes de datos
Por cada tema, averigüe de dónde salen los datos. El consumo de energía y combustible está en sus facturas de compra y en las lecturas de contador, los datos de personal en su sistema de recursos humanos y nóminas, y la información de proveedores en su cuenta de acreedores. Determine por fuente quién la gestiona, cuán actualizada está y si las cifras son rastreables hasta un documento. Las fuentes que falten conviene descubrirlas aquí, no al final. Resultado: un cuadro por tema con fuente, responsable y fiabilidad.
3. Elija un estándar y un ejercicio
Un estándar aporta estructura y hace su informe comparable con los de otros. Las opciones habituales son los GRI Standards, SASB y, dentro de la UE, los European Sustainability Reporting Standards (ESRS) que prescribe la CSRD. Si queda fuera de la obligación puede elegir una variante más ligera, siempre que la mantenga constante. Alinee el ejercicio del informe con su ejercicio contable, para que las cifras financieras y no financieras cubran el mismo periodo. Resultado: un estándar elegido, un periodo delimitado y un conjunto fijo de indicadores.
4. Haga una medición de partida
Mida primero dónde está, sin fijar objetivos todavía. En la parte ambiental se distinguen normalmente las emisiones directas, las procedentes de la energía comprada y las de la cadena de valor; esta última es la más difícil y suele apoyarse en las cifras de compras. En la parte social y de gobernanza se trata más de cifras y políticas que de consumo. Utilice factores de conversión fijos y registre cuáles, para que el año siguiente sea comparable. Resultado: un año base con cifras por indicador, incluidas las hipótesis empleadas.
5. Informe y justifique
Escriba por tema qué mide, qué resulta, qué objetivo se fija y cómo piensa alcanzarlo. Indique detrás de cada cifra la fuente y el método, porque un número sin procedencia no se puede valorar. Sea también explícito sobre lo que aún no sabe: un vacío reconocido resulta más creíble que una estimación presentada como medición. Resultado: una memoria de sostenibilidad o un capítulo ESG en su informe anual, con las cifras justificadas.
6. Verifique y repita
Haga revisar las cifras interna o externamente. Cuando informar es obligatorio, la verificación está prescrita; fuera de ese ámbito una revisión aumenta igualmente su credibilidad ante inversores y socios de la cadena. Fije después el proceso como ciclo anual con un responsable concreto, porque un informe ESG no es un proyecto con fecha de fin. Resultado: un informe verificado y un método de trabajo que el año que viene costará menos tiempo que este.
Errores frecuentes en los informes ESG
Estos seis son los que con más frecuencia dejan un informe poco convincente o incapaz de pasar una revisión:
- Informar de todo en lugar de lo material. Un informe que toca todos los temas no dice nada de ninguno. Para eso está el análisis de materialidad.
- Presentar estimaciones como mediciones. Una aproximación es admisible, pero con el método indicado. Sin él, toda la cifra se derrumba en la revisión.
- Cambiar los factores de conversión entre años. Entonces parece haber avance donde solo cambió el cálculo, y su año base pierde todo valor.
- Trabajar solo la E. Las emisiones son lo más fácil de medir, así que la política social y la gobernanza suelen recibir medio párrafo. Eso se nota.
- No designar un responsable. Sin alguien que sostenga el ciclo anual, la recopilación empieza de cero cada año.
- Cifras que no se pueden rastrear hasta un documento fuente. Este es el error que solo aparece en la verificación, cuando ya es tarde para poner la administración en orden.
Alternativas a la ESG
La ESG es el marco dominante, pero no el único. La Triple Bottom Line (TBL) se centra en las personas, el planeta y los beneficios, y subraya el equilibrio entre resultados sociales, ambientales y económicos, algo cercano a la ESG con un énfasis algo distinto. La inversión de impacto adopta otro ángulo: inversiones elegidas por su efecto social o ambiental además de por su rendimiento financiero. Qué marco encaja depende de los objetivos y valores de la organización.
Qué aporta la gestión digital de facturas a su informe ESG
Los pasos 2 y 4 dependen de su administración más de lo que la mayoría de las organizaciones espera. Su consumo de energía y combustible, sus compras de papel, sus gastos de desplazamiento y su base de proveedores no están en un sistema de sostenibilidad: están en su cuenta de acreedores. Cuanto más completa y mejor codificada esté, menos tendrá que estimar. La tabla siguiente resume por pilar qué aporta concretamente un flujo digital de facturas.
| Environmental | Entregar y archivar sin papel reduce el volumen de impresión, correo y almacenamiento. Además, los datos con los que se aproximan las emisiones de la cadena de valor (compras por categoría y por proveedor) ya están en sus facturas de compra. |
| Social | Los gastos y los tickets de los empleados siguen un proceso fijo y verificable en lugar de correos sueltos, lo que elimina la arbitrariedad. |
| Governance | Una pista de auditoría por documento, separación de funciones mediante rutas de aprobación y un archivo digital en el que el original se conserva junto al asiento. Ese es el núcleo de la G. |
Así funciona en la práctica: TriFact365 reconoce automáticamente sus facturas de compra, tickets y gastos, y prepara una propuesta de asiento por línea, con cuenta contable, código de IVA y centro de coste. Tras su comprobación y aprobación, el asiento pasa a su programa de contabilidad y el documento original se conserva junto a él. Por tanto cada cifra de su administración es rastreable hasta un documento fuente, que es exactamente lo que un verificador quiere ver en el paso 6, y exactamente donde encalla el último error de la lista anterior. Lea cómo funciona el procesamiento digital de sus facturas de compra.
Con la matización necesaria: TriFact365 no es una herramienta ESG, no calcula emisiones y no elabora informes ESG. Lo que hace es poner en orden el registro sobre el que se apoya un informe así.
Preguntas frecuentes sobre la ESG
Environmental, Social and Governance: los tres ámbitos con los que se evalúa una organización más allá de sus resultados financieros. En español se usa también el acrónimo ASG, con el mismo significado.
El término se generalizó a través de los Principios de Inversión Responsable de las Naciones Unidas, lanzados en 2006. La idea de fondo, el cribado ético, procede de la práctica inversora de los años sesenta.
Depende del tamaño de la empresa, y los umbrales son acumulativos. Según las normas de la UE modificadas por el paquete Ómnibus, la obligación se aplica sobre todo a empresas con más de 1.000 empleados y más de 450 millones de euros de facturación.
Legalmente no, en la práctica a menudo sí. Los clientes grandes necesitan sus cifras para su propio informe de cadena de valor, así que la pregunta vuelve en licitaciones y condiciones de financiación.
Las opciones habituales son los GRI Standards y SASB, y dentro de la UE los ESRS que prescribe la CSRD. Los temas sobre los que informa se determinan con un análisis de materialidad.
El principio de evaluar dos direcciones: el impacto de su organización sobre las personas y el medio ambiente, y los riesgos y oportunidades financieras que los temas de sostenibilidad generan para su organización. Ambas determinan qué es material.
Sobre todo sus facturas de compra: energía, combustible, papel, desplazamientos y su base de proveedores por categoría. Esas cifras son la base de la parte ambiental y de la aproximación a las emisiones de la cadena de valor.
No. TriFact365 es software de pre-contabilidad para el procesamiento de facturas, no una herramienta ESG, y no calcula emisiones. Sí aporta un registro completo, sin papel y rastreable, que es la base de cualquier informe.
Conclusión
La ESG ha pasado de ser una idea de nicho a formar parte fija de cómo rinden cuentas las empresas. La normativa sigue en movimiento, y el paquete Ómnibus demostró que ese movimiento también puede ir hacia menos obligaciones. Compruebe primero si le afecta, empiece con un análisis de materialidad y una medición de partida, y asegúrese de que las cifras de su informe son rastreables hasta la administración de la que proceden.


